Servir a Dios sin ver nuestras oraciones respondidas puede ser frustrante. ¿Por qué? Porque, sin darnos cuenta, a veces tratamos la fe como un contrato laboral en lugar de una relación inspiradora.


Servir a Dios sin ver nuestras oraciones respondidas puede ser frustrante. ¿Por qué? Porque, sin darnos cuenta, a veces tratamos la fe como un contrato laboral en lugar de una relación inspiradora.