Sabemos que vivir con miedo no es el plan de Dios para nuestras vidas. Nuestro Padre Celestial quiere vernos realizados y libres. Pero la Biblia todavía nos anima a tener un temor, el del Señor. ¿Tienes que tener miedo de Dios? No del todo.


Sabemos que vivir con miedo no es el plan de Dios para nuestras vidas. Nuestro Padre Celestial quiere vernos realizados y libres. Pero la Biblia todavía nos anima a tener un temor, el del Señor. ¿Tienes que tener miedo de Dios? No del todo.

¿Cuántas malas decisiones tomamos porque reaccionamos al miedo? Miedo a perder, miedo a ser juzgado por los demás… ¡Cuidado! La voz del miedo puede sepultar la voz del Espíritu Santo y robarnos la paz.

Para algunos cristianos solteros, salir a conocer a otros solteros es un ejercicio aterrador. Hasta el punto en que se desaniman. Sin embargo, si fijamos nuestros ojos en el Señor, encontraremos el valor para seguir adelante.

El Espíritu Santo nos ayuda mucho en todas las áreas, incluyendo los desafíos de la soltería. Nos sostiene con su amor, gozo, paz y paciencia, como vimos la semana pasada. Ahora veamos cinco beneficios más.

Cuando aceptamos entregar nuestra vida a Jesús, permitiéndole ser nuestro Salvador y Señor, nos convertimos en el tiempo del Espíritu Santo. Y esto es muy beneficioso para una persona soltera. Esta semana, consideremos los primeros cuatro beneficios.