Tener metas es algo muy bueno. Todos deberíamos fijarnos diferentes metas. Pero de todos las metas por las que podemos trabajar, el matrimonio no es una de ellas. Sin duda es un deseo intenso, pero no puede ser una meta.

Tener metas es algo muy bueno. Todos deberíamos fijarnos diferentes metas. Pero de todos las metas por las que podemos trabajar, el matrimonio no es una de ellas. Sin duda es un deseo intenso, pero no puede ser una meta.
Cuando somos personas generosas y compasivas con los demás, siempre estamos dispuestos a ofrecer nuestros talentos para satisfacer necesidades. Pero antes de emprender cualquier cosa, siempre debes hablar con Dios sobre ello.