Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.


Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.

Los conos naranjas y las señales de desvío son objetos que generalmente nos hacen estremecer. Sin embargo, están ahí para protegernos y anunciar hermosas mejoras por venir. ¡Lo mismo ocurre espiritualmente!

La mayoría de los cristianos saben que no pasarán siete años de infortunios rompiendo un espejo, pasando por debajo de una escalera o acariciando a un gato negro. Pero eso no significa que no sean supersticiosos. Porque sin amor, nuestra fe puede convertirse en superstición.

En muchos diccionarios, las palabras “asistir” y “paciente” a menudo se consideran intercambiables. La diferencia es realmente muy sutil, pero vale la pena prestarle atención.

Cuando se trata de matrimonio, a veces la gente lo desea tanto que no pueden admitirlo porque tienen miedo de decepcionarse si algún día no sucede. Irónicamente, pueden perder la esperanza de obtener lo que esperan que Dios les dé algún día.