¡Qué difícil es confiar en Dios! Nos apresuramos a controlar cada aspecto de nuestras vidas. Sin embargo, su paz supera con creces la satisfacción de un proyecto terminado. Es esta verdadera paz la que debemos buscar a toda costa.


¡Qué difícil es confiar en Dios! Nos apresuramos a controlar cada aspecto de nuestras vidas. Sin embargo, su paz supera con creces la satisfacción de un proyecto terminado. Es esta verdadera paz la que debemos buscar a toda costa.

Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.