Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.


Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.

Cuando se trata de matrimonio, a veces la gente lo desea tanto que no pueden admitirlo porque tienen miedo de decepcionarse si algún día no sucede. Irónicamente, pueden perder la esperanza de obtener lo que esperan que Dios les dé algún día.

Ya sea por la pérdida de un ser querido, o por el fracaso de una relación o de un proyecto, todos pasamos por momentos de duelo o decepción. Pero a pesar de lo doloroso que puede ser, el dolor también puede limpiar nuestros corazones.

Oraciones sin respuesta, oportunidades perdidas, corazones rotos… muchas circunstancias pueden hacernos llorar. Pero en las manos de Dios, estas lágrimas son semillas que luego nos darán alegría.