A todos nos encanta recibir halagos o palabras de aliento. ¡Claro que no hay nada de malo en eso! Pero debemos estar alerta cuando empezamos a buscar solo estas palabras halagadoras.


A todos nos encanta recibir halagos o palabras de aliento. ¡Claro que no hay nada de malo en eso! Pero debemos estar alerta cuando empezamos a buscar solo estas palabras halagadoras.

Las oportunidades a veces surgen en circunstancias inesperadas. Para notarlos y no perderlos, tienes que tener mucho cuidado. Un principio que se aplica no sólo a nuestra búsqueda de pareja, sino también a nuestra relación con Dios.