El hecho de ser creyentes y vivir por fe no significa que debamos creer todo lo que oímos. Es fundamental usar el discernimiento, ya sea en nuestra lectura diaria, en nuestras relaciones o incluso en nuestros pensamientos.


El hecho de ser creyentes y vivir por fe no significa que debamos creer todo lo que oímos. Es fundamental usar el discernimiento, ya sea en nuestra lectura diaria, en nuestras relaciones o incluso en nuestros pensamientos.

Esta es una expresión que escuchamos a menudo, especialmente en círculos cristianos. Y cuando un cristiano está seguro de su sentimiento, incluso podría decir: “Dios lo ha puesto en mi corazón”. Sin embargo, debemos ser muy cautelosos con los impulsos de nuestro corazón.

Debido a que somos humanos y a nuestra carne no le gusta ser disciplinada, a veces podemos volvernos negligentes, lo que ralentiza nuestro progreso en la fe. Lo importante es no esperar hasta que sea demasiado tarde para volver a Cristo.

Las rupturas son dolorosas. Nuestro corazón se siente como una pelota de tenis después de un partido entre las hermanas Williams. O un ovillo de lana entre las patas de un gato. Pero siguiendo estos consejos superarás estos momentos difíciles más fácilmente.

Este es un ejercicio que a veces hacemos a final de año o al principio. Sin embargo, tomarse un tiempo para la introspección diaria es un muy buen hábito.