Este es un lema que a veces escuchamos, especialmente en círculos cristianos. Al reflexionar sobre esta frase, nos damos cuenta de que es una perla de sabiduría para aplicar en todas las áreas de nuestra vida, especialmente en la búsqueda de pareja.


Este es un lema que a veces escuchamos, especialmente en círculos cristianos. Al reflexionar sobre esta frase, nos damos cuenta de que es una perla de sabiduría para aplicar en todas las áreas de nuestra vida, especialmente en la búsqueda de pareja.

Es una expresión muy popular. Se puede usar para estar preparado (en el sentido de: para estar seguro) o por preocupación (es decir: ¿Y si ocurriera algo tan desafortunado…?). Estar preparado es bueno, pero no estar preocupado.

Como hijos de Dios, disfrutamos de toda clase de bendiciones inmerecidas. Pero a veces pasamos por momentos más difíciles. E incluso estas pruebas pueden ser positivas si reaccionamos correctamente.

¡Cualquier buen cristiano responderá “por supuesto”! Al tratar de ser una “buena persona”, automáticamente pensamos que somos dignos de confianza. Sin embargo, hay muchas pequeñas acciones que realizamos que pueden poner barreras en nuestras relaciones.