Cuando pensamos en la perfección de Dios y nuestra naturaleza caída, podemos pensar que es imposible para nosotros agradar a Dios. Sin embargo, no está fuera de nuestro alcance, e incluso es … ¡bastante simple!


Cuando pensamos en la perfección de Dios y nuestra naturaleza caída, podemos pensar que es imposible para nosotros agradar a Dios. Sin embargo, no está fuera de nuestro alcance, e incluso es … ¡bastante simple!