¡Qué difícil es confiar en Dios! Nos apresuramos a controlar cada aspecto de nuestras vidas. Sin embargo, su paz supera con creces la satisfacción de un proyecto terminado. Es esta verdadera paz la que debemos buscar a toda costa.


¡Qué difícil es confiar en Dios! Nos apresuramos a controlar cada aspecto de nuestras vidas. Sin embargo, su paz supera con creces la satisfacción de un proyecto terminado. Es esta verdadera paz la que debemos buscar a toda costa.

El favor de Dios no tiene nada que ver con sus bendiciones. Son dos cosas muy diferentes. Cuando finalmente comprendemos qué es el favor de Dios, experimentamos verdadero consuelo y nuestras pruebas se vuelven más fáciles de sobrellevar.

Detente un momento y piensa: la etapa en la que te encuentras es parte de tu entrenamiento. Dios quiere moldear tu alma, transformar tus pensamientos, tu carácter. Quiere enseñarte una lección muy específica; ¿estás escuchando?

Seguir lo que Dios dice, especialmente en el área de las relaciones, puede ser difícil, e incluso frustrante, cuando vemos con qué facilidad los incrédulos obtienen lo que quieren. Pero persevera: estarás feliz de haber mantenido tus normas.

Nuestro Padre Celestial es tan generoso. Cuando seguimos Sus caminos, Él nos conduce a maravillosas bendiciones. Pero cuidado, si no cuidamos bien estos hermosos frutos de Dios, pueden pudrirse y envenenar nuestra vida.