Seguramente es una de las primeras frases que formula un niño. “Yo soy capaz”, dirá un niño pequeño, rechazando la ayuda de sus padres para vestirse, comer o bañarse. Incluso los adultos, mantenemos con demasiada frecuencia esta actitud molesta.


Seguramente es una de las primeras frases que formula un niño. “Yo soy capaz”, dirá un niño pequeño, rechazando la ayuda de sus padres para vestirse, comer o bañarse. Incluso los adultos, mantenemos con demasiada frecuencia esta actitud molesta.

Es importante tomarse el tiempo para reflexionar sobre nuestros errores y llorar ciertos eventos desafortunados en nuestras vidas. Pero también hay que saber cuándo es necesario cerrar el capítulo anterior y empezar uno nuevo.

Tuvimos grandes sueños, y luego sucedió lo inimaginable: un divorcio. Una vez que se ha asentado el polvo, resurge el tema de la sexualidad. Si ya no somos vírgenes, ¿aún se aplican los principios de pureza?

Escenario clásico: estamos empezando a limpiar nuestra cocina y recibimos una llamada de un amigo. Una hora más tarde, nuestra limpieza no ha progresado. Sin embargo, poder terminar lo que emprendemos es un activo esencial para el éxito.

Pasamos nuestra vida adulta trabajando duro para pagar nuestros gastos y ahorrar para nuestra jubilación. Sabemos que algún día dejaremos de trabajar. Ahora, en el Señor, nunca somos demasiado viejos para servir.