Malentendidos, burlas, ataques… Podemos ser víctimas de todo tipo de injusticias, unas más dolorosas que otras. Pero cuando somos hijos de Dios, tenemos esperanza de una restauración.


Malentendidos, burlas, ataques… Podemos ser víctimas de todo tipo de injusticias, unas más dolorosas que otras. Pero cuando somos hijos de Dios, tenemos esperanza de una restauración.

Sí, la oración de los justos es muy eficaz. Pero a veces Dios también nos pide que usemos la hermosa voz que nos ha dado para mostrar su amor, para expresar nuestras necesidades y sentimientos, y para defendernos.

La idea de “corrección” no se ve como una experiencia positiva para la mayoría de nosotros, y lo ha sido desde la infancia. Sin embargo, la justa corrección de Dios puede ser muy beneficiosa. Sobre todo, no debe evitarse.

En una cena de negocios, son los empleados más eficientes o de mayor rango los que se sientan en la mesa ejecutiva. Pero en la mesa de Dios, es nuestra filiación espiritual la que nos da un lugar de honor.

Es fácil pensar en Dios y reconocer su reino cuando estamos en nuestra asamblea dominical. Pero durante la semana, en nuestro trabajo o en nuestro tiempo libre, ¿nos tomamos el tiempo para reconocer su soberanía?