Sus conversaciones fluyen con naturalidad; comparten muchas aficiones; tienen el mismo sentido del humor y parece haber un fuerte interés mutuo. Solo hay un problema: tú eres cristiano, pero esta persona no.


Sus conversaciones fluyen con naturalidad; comparten muchas aficiones; tienen el mismo sentido del humor y parece haber un fuerte interés mutuo. Solo hay un problema: tú eres cristiano, pero esta persona no.

Nos gustaría ser tan espirituales como cierto hombre de Dios, o tan ricos como otra figura prominente. Pero incluso si nos esforzamos mucho por emular su éxito, la Biblia dice que nuestro entorno tiene la última palabra.

Si bien los niños son expertos en preguntar “¿por qué?”, a menudo perdemos este reflejo al crecer. Sin embargo, preguntar es esencial para asimilar información, profundizar nuestra fe y construir conexiones con quienes nos rodean.

Ante todos los milagros que Jesús realizaba, la multitud se llenaba de admiración por Él. ¡Claro que sí! Pero en algunas ocasiones, Jesús también sintió admiración por ciertas personas. ¿Tu fe impresiona a Jesús?

A veces nos irrita la demora de Dios en responder nuestras oraciones. Pero, ¿hemos considerado que a veces somos nosotros quienes lo hacemos esperar cuando nos llama? El amor sacrificial también implica responder a Dios sin más demora.