Cuando hace mucho calor, nuestros ojos perciben charcos en los caminos. Sin embargo, avanzando por la carretera, nos damos cuenta de que no hay nada mojado. Fue solo un espejismo. ¡Nuestro razonamiento puede estar equivocado, y esto, en todas las áreas!

No confíes en lo que ves

¡Adelante, llama!
Solteros, a veces tenemos miedo de molestar a nuestros amigos casados llamándolos periódicamente. ¡Sin embargo, esto no suele ser el caso! No dude en escuchar de ellos.

La preocupación paraliza
Este desafío al que nos enfrentamos se apodera de nuestros pensamientos. Tanto es así que puede impedirnos dormir o encontrar las soluciones adecuadas. La preocupación nos asfixia: ¡tenemos que deshacernos de ella!

El templo del Espíritu Santo… ¿yo?
Nuestros pastores se ven fuertes, son guapos, están llenos del Espíritu de Dios y… están casados. Con nuestros fracasos en el amor, los solteros podemos sentirnos menos calificados para servir a Dios. ¡Pero eso no es lo que Dios dice!

Aprende a separar hechos y emociones.
Cuando tenemos que tomar una decisión o analizar una situación, es mejor utilizar los hechos que nuestras emociones. Este consejo es práctico para todas las áreas de nuestra vida, incluida nuestra vida amorosa.



