Cuando tenemos que tomar una decisión o analizar una situación, es mejor utilizar los hechos que nuestras emociones. Este consejo es práctico para todas las áreas de nuestra vida, incluida nuestra vida amorosa.

Aprende a separar hechos y emociones.

No necesitas un título para actuar
A cada trabajo se adjunta una lista de tareas. Cuando una solicitud no coincide con la lista, algunas personas se encogen de hombros y se niegan a hacerlo. Una posición legítima en el lugar de trabajo, pero no en el Reino de Dios.

Refrescar los corazones de los demás
Un vaso de agua fría en un día de mucho calor… ¡qué alivio! Un servicio pequeño y sencillo que puede marcar una gran diferencia. Esto es lo que nuestro Padre Celestial nos anima a hacer unos con otros.

¡Abre mis ojos, Señor!
“Abre los ojos de mi corazón…”, dice el himno popular de Paul Baloche. Y lo cantamos a todo pulmón. Pero, ¿hacemos de ello una oración? Podemos estar tan distraídos por lo mundano que nos olvidamos de la eternidad.

Romper el ciclo de la desquite
A veces nos sentimos obligados a responder a una ofensa contra nosotros infligiendo la misma ofensa a quien nos la dio. Queremos “hacerles pagar”. Esta forma de resentimiento solo siembra veneno en nuestras relaciones.



