Cuando una situación no va en la dirección que queríamos, una de las primeras reacciones humanas es buscar a un responsable. ¡Y estamos listos para culpar a cualquiera, incluso a Dios!

¡Es tan fácil culpar a alguien más!

¡Al ataque!
Nos encanta hablar mucho sobre el amor, la paz y el favor de Dios. ¡Y todo esto es cierto! ¡Pero no debemos olvidar que también somos soldados en una misión para destruir las obras del diablo!

Prepárate para el regreso de Jesús
Varias veces en su ministerio, Jesús les dijo a sus discípulos que estuvieran listos para el fin, para no perder la llegada de la gloria de Dios. Cientos de años después, ese mensaje aún se aplica. Y nosotros, ¿estamos preparados?

Hacemos la diferencia
Cuando entregamos nuestra vida a Dios, nos convertimos en miembros del mismo Cuerpo. ¡Y no estamos unidos sólo los domingos por la mañana! Incluso las decisiones que tomamos durante la semana, solos en casa, tienen un impacto en el Cuerpo de Cristo.

No es la intención lo que cuenta
A veces hacemos un gesto con buena intención, pero es mal recibido. Pensamos que estábamos siendo generosos y la otra persona se ofendió. ¿Qué hacer entonces? Y lo más importante, ¿podemos prevenir estas sorprendentes reacciones?



