Todos somos historias escritas por Dios. Pero es fácil odiar ciertas partes de tu historia porque tal vez tu historia no resulte como esperabas.


Todos somos historias escritas por Dios. Pero es fácil odiar ciertas partes de tu historia porque tal vez tu historia no resulte como esperabas.

Por miedo a ser juzgados, ridiculizados o despreciados, algunos cristianos no se atreven a hablar de su fe. Son los “agentes secretos” del cristianismo. Sin embargo, testificar de nuestra fe y predicar la Palabra no tiene por qué ser una práctica desalentadora.

Cuando una situación no va en la dirección que queríamos, una de las primeras reacciones humanas es buscar a un responsable. ¡Y estamos listos para culpar a cualquiera, incluso a Dios!

Cuando tenemos el deseo de estar en una relación, es normal, en ocasiones, preguntarnos por qué seguimos solos y cómo encontrar pareja. Pero estas preguntas nunca deben convertirse en una preocupación.

Cuando tomamos la decisión de seguir a Jesús, también abandonamos ciertos hábitos destructivos. Pero, ¿y si nuestros viejos amigos vuelven a visitarnos? ¿Cómo mantener el rumbo?