Nuestro Padre Celestial es tan generoso. Cuando seguimos Sus caminos, Él nos conduce a maravillosas bendiciones. Pero cuidado, si no cuidamos bien estos hermosos frutos de Dios, pueden pudrirse y envenenar nuestra vida.


Nuestro Padre Celestial es tan generoso. Cuando seguimos Sus caminos, Él nos conduce a maravillosas bendiciones. Pero cuidado, si no cuidamos bien estos hermosos frutos de Dios, pueden pudrirse y envenenar nuestra vida.

Es un clásico para los jóvenes. Todavía en la escuela, o recién graduados, muchos jóvenes compartirán su primer apartamento. ¡Sin embargo, nada dice que esta idea práctica sea exclusiva de los jóvenes! ¡Es una buena idea para todas las edades!

Reuniones caóticas, comida en una cafetería abarrotada, ruidos ensordecedores del transporte público. Llegamos a casa y está en silencio. Un respiro agradable después de un día ruidoso, pero un silencio que puede volverse pesado para los solteros.

Vivimos en un mundo de información, nadamos en una abundancia de conocimiento. Tanto es así que ya no vemos la necesidad de un mentor. Sin embargo, la Biblia alienta fuertemente esta práctica.

Malentendidos, burlas, ataques… Podemos ser víctimas de todo tipo de injusticias, unas más dolorosas que otras. Pero cuando somos hijos de Dios, tenemos esperanza de una restauración.