Si bien los niños son expertos en preguntar “¿por qué?”, a menudo perdemos este reflejo al crecer. Sin embargo, preguntar es esencial para asimilar información, profundizar nuestra fe y construir conexiones con quienes nos rodean.


Si bien los niños son expertos en preguntar “¿por qué?”, a menudo perdemos este reflejo al crecer. Sin embargo, preguntar es esencial para asimilar información, profundizar nuestra fe y construir conexiones con quienes nos rodean.

Tenemos una necesidad, así que le pedimos a Dios una solución. Pero a veces, estamos tan concentrados en la solución que pedimos que no vemos la respuesta que Dios ya nos ha dado.

Nuestras emociones pueden estar heridas, nuestros corazones quebrantados, y necesitamos buscar sanación. ¡Pero eso no significa que ya no podamos amar! A través del Espíritu Santo, podemos acceder a otra fuente de emociones.

Es una expresión muy popular. Se puede usar para estar preparado (en el sentido de: para estar seguro) o por preocupación (es decir: ¿Y si ocurriera algo tan desafortunado…?). Estar preparado es bueno, pero no estar preocupado.

En unos días, llegará la Navidad y luego el Año Nuevo; buenas razones para reunirse en familia. Pero con estas encantadoras reuniones también llega la famosa pregunta: ¿Por qué sigues soltero? ¡Aquí tienes una pequeña guía de supervivencia!