Cuando empezamos un nuevo trabajo, queremos ser útiles. Queremos utilizar nuestros talentos en beneficio de nuestro empleador. ¡Y esto está muy bien así! Pero esta actitud también debe encontrarse en todos los ámbitos de nuestra vida.


Cuando empezamos un nuevo trabajo, queremos ser útiles. Queremos utilizar nuestros talentos en beneficio de nuestro empleador. ¡Y esto está muy bien así! Pero esta actitud también debe encontrarse en todos los ámbitos de nuestra vida.

Muchos solteros se preguntan hasta dónde pueden llegar antes de que se convierta en pecado. O lo que pueden permitirse hacer sin desagradar a Dios. Desafortunadamente, ¡esta no es la pregunta correcta para hacer!

Las oportunidades a veces surgen en circunstancias inesperadas. Para notarlos y no perderlos, tienes que tener mucho cuidado. Un principio que se aplica no sólo a nuestra búsqueda de pareja, sino también a nuestra relación con Dios.

Sabemos lo que Dios espera de nosotros, pero cuando nos enfrentamos a deseos urgentes (¡como estar en una relación!), a veces perdemos el deseo de permanecer fieles a Dios. Mire las razones por las que permanecemos en santidad.

Podemos sentir que nuestras oraciones no son escuchadas cuando no son respondidas de la manera que queremos que sean. ¡Especialmente cuando estamos solteros y todavía no tenemos a nadie a la vista!