Muchos solteros pueden identificarse con mi experiencia. En los días buenos, sabía que Dios había bendecido mi vida, aunque no tenía cónyuge. Pero en los días malos, me sentía sola, desanimada e incluso traicionada por el Señor.


Muchos solteros pueden identificarse con mi experiencia. En los días buenos, sabía que Dios había bendecido mi vida, aunque no tenía cónyuge. Pero en los días malos, me sentía sola, desanimada e incluso traicionada por el Señor.

Sabemos que vivir con miedo no es el plan de Dios para nuestras vidas. Nuestro Padre Celestial quiere vernos realizados y libres. Pero la Biblia todavía nos anima a tener un temor, el del Señor. ¿Tienes que tener miedo de Dios? No del todo.

Miramos las paredes de nuestro dormitorio y empezamos a soñar. Y si tuviéramos más de esto, o más de aquello… Ahora, si creemos que tener más nos llevará a alguna parte, debemos estudiar la historia de Salomón.

¿Cuántas veces ha llegado a una conclusión sobre una situación, o peor aún, sobre una persona, sin siquiera hacer algunas preguntas para ver si sus suposiciones eran válidas? Todos hemos cometido este error. Es hora de poner fin a eso.

A veces nuestro celibato nos pesa mucho en el alma y nos arrodillamos para rezar por esto, pero no sabemos qué pedir. Aquí es donde el Espíritu Santo puede ayudarnos.