Detente un momento y piensa: la etapa en la que te encuentras es parte de tu entrenamiento. Dios quiere moldear tu alma, transformar tus pensamientos, tu carácter. Quiere enseñarte una lección muy específica; ¿estás escuchando?


Detente un momento y piensa: la etapa en la que te encuentras es parte de tu entrenamiento. Dios quiere moldear tu alma, transformar tus pensamientos, tu carácter. Quiere enseñarte una lección muy específica; ¿estás escuchando?

Tenemos una necesidad, así que le pedimos a Dios una solución. Pero a veces, estamos tan concentrados en la solución que pedimos que no vemos la respuesta que Dios ya nos ha dado.

Todos hemos experimentado decepciones; deseos incumplidos. ¿Es mejor no esperar para no decepcionarnos? No, la esperanza es una fuerza esencial en nuestras vidas. Las decepciones no deben detenernos, sino llevarnos a hacer algunos ajustes.

Nuestras emociones pueden estar heridas, nuestros corazones quebrantados, y necesitamos buscar sanación. ¡Pero eso no significa que ya no podamos amar! A través del Espíritu Santo, podemos acceder a otra fuente de emociones.

Ya sea después de un largo día de trabajo o después de meses luchando contra un gran desafío, es bueno tomarse un tiempo para descansar. ¡Dios incluso hizo del descanso un mandamiento! Pero cuidado, descansar no significa descuidarse.