Para algunos cristianos solteros, salir a conocer a otros solteros es un ejercicio aterrador. Hasta el punto en que se desaniman. Sin embargo, si fijamos nuestros ojos en el Señor, encontraremos el valor para seguir adelante.


Para algunos cristianos solteros, salir a conocer a otros solteros es un ejercicio aterrador. Hasta el punto en que se desaniman. Sin embargo, si fijamos nuestros ojos en el Señor, encontraremos el valor para seguir adelante.

Algunos solteros cristianos a veces están tan preocupados por su estatus social que se estresan y se ponen serios. Entonces pierden un ingrediente esencial en la vida: ¡la risa! ¡Es hora de sacar tus hermosas sonrisas!

A veces, esto que Dios nos pide que hagamos da miedo, necesitamos coraje. Otras veces es agotador, necesitamos perseverancia. Pero a veces solo es un inconveniente. Entonces necesitamos amor y obediencia.

Este es un argumento que muchos líderes espirituales escuchan de los solteros que buscan pareja. “¡No es cristiano, pero es súper dulce!” ¿Qué hay de malo en enamorarse de una “buena” persona atea?

Ya sea en el amor, en nuestro camino profesional o incluso en nuestro crecimiento espiritual, debemos recordar que Dios nos creó a todos diferentes con una misión diferente. Por tanto, es inútil imitar a los demás.