En nuestras redes sociales, encontramos gatos gruñones muy lindos. Pero cuando se trata de un gato que tenemos que cuidar y se niega obstinadamente a nuestro cuidado, es menos lindo, es incluso una carga. ¿Eres el mismo?


En nuestras redes sociales, encontramos gatos gruñones muy lindos. Pero cuando se trata de un gato que tenemos que cuidar y se niega obstinadamente a nuestro cuidado, es menos lindo, es incluso una carga. ¿Eres el mismo?

A veces escuchamos a los solteros hablar sobre sus citas pasadas diciendo: “Era maravillosa, pero no había química entre nosotros”. ¿Qué es esta “química” y deberíamos realmente confiar en ella cuando somos cristianos?

Sabemos que vivir con miedo no es el plan de Dios para nuestras vidas. Nuestro Padre Celestial quiere vernos realizados y libres. Pero la Biblia todavía nos anima a tener un temor, el del Señor. ¿Tienes que tener miedo de Dios? No del todo.

Cuando estamos enojados, ya no somos racionales. Podemos decir o hacer cosas de las que luego nos arrepentimos. La ira es inevitable, pero debe ser domesticada si no queremos ahogarnos en su ola destructiva.

¿Cuántas veces ha llegado a una conclusión sobre una situación, o peor aún, sobre una persona, sin siquiera hacer algunas preguntas para ver si sus suposiciones eran válidas? Todos hemos cometido este error. Es hora de poner fin a eso.