Ante todos los milagros que Jesús realizaba, la multitud se llenaba de admiración por Él. ¡Claro que sí! Pero en algunas ocasiones, Jesús también sintió admiración por ciertas personas. ¿Tu fe impresiona a Jesús?
La reacción de Jesús ante el centurión romano en Lucas 7 es significativa. Primero, le conmovió el amor del centurión por los judíos. “Ellos fueron a hablar con Jesús, y con mucha insistencia le rogaron: “Este hombre merece que le concedas lo que pide, pues ama a nuestra nación y nos ha construido una sinagoga” (v. 4-5 RVC). Entonces accedió a ir a su casa para satisfacer su necesidad. Pero en el camino, el centurión lo detuvo. Dijo que no era digno de recibirlo en su casa, pero creía que una sola palabra de Jesús podía sanar a su siervo. La reacción de Jesús es invaluable: “Cuando Jesús oyó esto, se quedó admirado del centurión. Se volvió entonces a la gente que lo seguía, y dijo: “Quiero decirles que ni siquiera en Israel he hallado tanta fe” (v. 9).
Jesús se asombró del centurión. Otras versiones dicen que quedó impresionado, atónito. ¿Qué conmovió el corazón de Jesús? Sin duda, su fe, pero también su humildad y sumisión a la omnipotencia de Dios. Hay otras personas que también impresionaron a nuestro Señor. La mujer cananea en Mateo 15:21-28, quien insistió en recibir su milagro a pesar de la negativa inicial de Jesús. “Ella respondió: “Cierto, Señor. Pero aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” Entonces, Jesús le dijo: “¡Ah, mujer, tienes mucha fe! ¡Que se haga contigo tal y como quieres!” Y desde ese mismo instante su hija quedó sana” (v. 27-28 RVC). Jesús también notó la devoción de la pobre viuda que le dio dos monedas. “Entonces dijo: “En verdad les digo, que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos aquellos ofrendaron a Dios de lo que les sobra, pero ella puso, en su pobreza, todo lo que tenía para su sustento” (Lucas 21:3-4 RVC). Lamentablemente, Jesús también se sorprendió por la falta de fe de otro grupo. “Y Jesús no pudo realizar allí ningún milagro, a no ser sanar a unos pocos enfermos y poner sobre ellos las manos; y aunque se quedó asombrado de la incredulidad de ellos, siguió recorriendo las aldeas de alrededor para seguir enseñando” (Marcos 6:5-6 RVC).
¿Qué puede impresionar a Jesús? Nuestra fe: cuando confiamos en su Palabra para avanzar en su plan. Nuestra humildad: cuando reconocemos nuestra necesidad de su fuerza y sabiduría para hacer su voluntad. Nuestros sacrificios: cuando consideramos la vida eterna más importante que nuestra vida aquí en la Tierra. Y cuando evitamos ofender al Espíritu Santo al no creer en su amor y omnipotencia.
Personas solteras: ¿la forma en que se comportan en su soltería impresiona a Jesús? ¡Ojalá que de forma positiva! ¿Mantienes la fe en sus promesas? ¿Sigues enamorado de Dios aunque aún no hayas encontrado a tu pareja ideal? ¿Tu comportamiento, tus acciones y tus decisiones demuestran la profundidad de tu fe? ¿Tus compañeros y familiares saben que eres cristiano con solo observar tus acciones? Todos cometemos errores, pero nuestro arrepentimiento y humildad atraen la atención de Dios. Tengamos esto presente para seguir agradándole cada día y en todo lo que hacemos.

