Es una expresión muy popular. Se puede usar para estar preparado (en el sentido de: para estar seguro) o por preocupación (es decir: ¿Y si ocurriera algo tan desafortunado…?). Estar preparado es bueno, pero no estar preocupado.
A nadie le gusta que lo tomen desprevenido las circunstancias desafortunadas. Incluso Jesús nos animó a estar preparados. “Porque ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita para terminarla? No sea que después de haber puesto los cimientos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo sepan comiencen a burlarse de él y digan: “Este hombre comenzó a construir, y no pudo terminar”.” (Lucas 14:28-30 RVC). De hecho, la expresión “no sea que” aparece casi cien veces en la Biblia. Se usa como consejo para evitar la muerte, el fracaso, el pecado, etc. No se usa para infundir miedo, sino para ayudarnos a permanecer vigilantes.
Esto recuerda un poco a la expresión “el temor del Señor”, que no significa tener miedo de Dios, sino más bien respetarle y darle la reverencia que Él merece. De igual manera, cuando la Biblia nos aconseja hacer algo o evitar algo “no sea que”, no es para generar ansiedad, sino para advertirnos del peligro y protegernos de él.
Estar preparados significa prepararse constructivamente para diversas situaciones. Esto no debería dejarnos con sentimientos negativos, sino motivarnos a la acción. La preocupación nos paraliza, nos hace ver el futuro con pesimismo y perturba nuestras almas. Esto es precisamente lo que Dios quiere que evitemos. “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7 RVC).
Decide examinar tu corazón cuando dices un “Por si acaso”. En tus pensamientos, ¿estás pensando en el futuro o estás preocupado? “¿Por si acaso no encuentro marido…?”. ¿Piensas esto de forma constructiva (respondiendo con proyectos enriquecedores que puedas emprender como soltera)? ¿O lo dices de forma negativa (respondiendo fatalistamente que estarás perdida y sin recursos)? Y lo mismo aplica a todos los demás “Por si acaso” o “Y si”. “¿Y si mi padre no se recupera de su enfermedad…?“. “¿Y si no me ascienden en el trabajo…?”. Si tu corazón no está en paz, rechaza estos pensamientos.

